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martes, 17 de febrero de 2009

La derrota ante La Paz F.C. (3-5) puso fin al ciclo del ‘Bigotón’.

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El Deber


Tras un día tenso, lleno de reuniones y llamadas telefónicas, las horas del día fueron pasando y al final de la tarde se confirmó lo que muchos imaginaban tras la goleada recibida el domingo en el Tahuichi a manos de La Paz F.C. (5-3). Sí, Sergio Apaza ya no es más el entrenador de Blooming y ahora la dirigencia busca al sustituto.
La frágil cuerda, que desde un comienzo (2 de enero) tuvo unido al profesor Apaza con la dirigencia académica, terminó por soltarse ayer luego de una reunión entre Carlos Bendeck, presidente del club, y el entrenador.
La presión externa era mucha y eso creaba un sentimiento de culpa en los miembros del directorio que apostaron por él a comienzos de la temporada. Los malos resultados, los insultos en las graderías y las constantes llamadas telefónicas fueron factores que influyeron mucho para que la dirigencia tome esa decisión.
“Hay una división en el equipo y eso no está bien. Parece que las ideas del profesor no son entendidas por el grupo de jugadores y así las cosas no pueden funcionar”, sostuvo un alto dirigente, que prefirió el anonimato.
Para Apaza los problemas no terminaron con el final del partido, es más, ahí comenzaron. Unos minutos más tarde, Bendeck lo llamó para pedirle una explicación sobre lo sucedido. En ese contacto fue el mismo entrenador el que puso el cargo a disposición si es que el directivo lo consideraba oportuno.
Ayer, al mediodía, la comisión técnica tuvo una reunión con el presidente y dos vicepresidentes para analizar la situación y ver una salida saludable para el equipo, teniendo en cuenta el receso liguero por las fiestas de Carnaval y por el trabajo de la selección boliviana.
Mientras duró el encuentro, dos currículums vitae llegaron al escritorio de la secretaria, que los entregó a los miembros del directorio, dejándose abierta las negociaciones con dos profesionales uruguayos para sustituir a Apaza.
Ya casi al final de la tarde de ayer, ‘Pimpo’ citó al ‘Bigotón’ para conversar. No era para menos, había que negociar una salida de mutuo acuerdo y así fue, ya que unas horas más tarde, en reunión de directorio, se oficializó la salida de éste y acordaron que Saúl Ávila, DT de las menores, asuma interinamente.

De taquito

- La era Apaza
El profesor Sergio Apaza selló su incorporación a la academia antes de la Navidad de 2008 y el 2 de enero de 2009 comenzó su trabajo al mando de Blooming. Bajo su conducción, dirigió seis partidos; de éstos cuatro de ellos fueron por la Copa AeroSur, donde logró un triunfo y tres derrotas; mientras que en los dos partidos restantes, que son del Apertura, los resultados han sido negativos para los celestes.

- Su última práctica
El ‘Bigotón’ dirigió ayer la última práctica del equipo, donde dispuso que los jugadores que participaron del partido frente a La Paz F.C. realicen una labor regenerativa alrededor de 50 minutos, mientras que los que no fueron tomados en cuenta para ese compromiso, disputaron un partido amistoso con Sport Boys Warnes. El plantel tiene previsto trabajar hoy en doble turno (9:00 y 16:30).

- Tito Paz, internado
Aunque no se pudo conocer muchos detalles sobre la causa de su enfermedad, se supo que el ex presidente de Blooming Roberto Paz (Tito) se encuentra internado en la sala de cuidados intensivos de la Clínica Niños Jesús II. Un funcionario de la academia cruceña indicó que el ex titular de la academia fue hospitalizado el sábado y que desconocía su estado actual. Se descartó que sea dengue.

Piden más entrega a toda la plantilla
Luego de definir el alejamiento del entrenador Sergio Apaza, la dirigencia celeste trató el tema de la falta de actitud de los jugadores, llegando a determinar la realización de una reunión con todo el plantel para pedirles mayor entrega. No se descartó la posibilidad de aplicar una multa económica de persistir el bajo rendimiento.
El directorio de la academia ha sido muy contemplativo en este sentido, ya que no quieren que el nuevo entrenador que venga en lugar de Apaza se encuentre con un grupo de jugadores desmotivados a raíz de una sanción económica.
Asimismo, hicieron notar que el llamado de atención incluirá a los extranjeros, especialmente al zaguero Fabricio y al volante Adriano Pimenta, que hasta la fecha no han mostrado sus condiciones.
El equipo tiene programado entrenarse hoy a doble turno, bajo el mando de Saúl Ávila.

Opinión

El dilema no es el técnico
Gerson Rivero / Periodista
Como hincha celeste es casi irresistible la tentación de decirle a los dirigentes de Blooming: “Ven, teníamos razón los bluministas que no queríamos que se vaya Quinteros”. Sin embargo, en lo personal, sería inconsecuente con lo que escribí en este mismo espacio.
Sigo sosteniendo que lo de Gustavo Quinteros fue errado, pero es una página pasada. Ahora es el turno de Sergio Apaza y aunque son enormes las dudas que deja, sigo insistiendo en que los procesos no deberían quedarse truncos.
La mayoría de los amigos con los que hemos comentado esta situación cree que debe irse Apaza. No quiero quedar de salmón, nadando contra la corriente, sino que pretendo tocar un problema de fondo. Un gran problema del fútbol boliviano es que se confunde un proyecto deportivo con el plan de trabajo de un técnico. Veamos. Blooming apuesta en 2009 al entrenador en cuestión, que se trae cinco o seis jugadores de su agrado para conformar el equipo base. Hoy lo echan y el nuevo adiestrador vendrá con una nueva visión del juego y, ¿qué pasa si los futbolistas que trajo Apaza no le sirven? Mil veces ha pasado eso.
Lo ideal sería que el jugador que venga tenga un perfil para jugar en Blooming (o en Oriente, da lo mismo) no sólo para agradar al entrenador de turno. Para ello, las grandes instituciones mundiales tienen una gerencia deportiva. En nuestro caso, tenemos la comisión técnica, pero que mínimamente debería estar conformada por ex futbolistas o técnicos que conozcan del juego y vean las contrataciones no sólo desde el punto de vista económico, sino también futbolístico.
En resumen, cuando se habla de un proyecto, éste no debería estar supeditado a un técnico, sino a las pretensiones del club, que en el caso de Blooming o de Oriente tienen que ser siempre las más altas. En ese sentido, cabe preguntarse si el entrenador elegido se adecua a estas pretensiones, la misma interrogante que debe hacerse al contratar un goleador, un arquero, un zaguero o cualquier jugador de puestos clave. Pero una vez tomada la decisión, considero errado cortar los procesos tan rápidamente.


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