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lunes, 23 de julio de 2012

El día que descendió la Academia Una tarde que fue noche para Bolívar

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El Diario

Su oficio fue y es el del matador, pero un día pasó por el papel del toro, como en la novela Muerte en la tarde del célebre Ernest He­min­gway. Y parafraseando a este es­cri­tor estadounidense se podría decir que aquella tarde de domingo de 1964, Bolívar fue la víctima, el sa­cri­ficado, el que sufrió. Murió su muerte, no de un modo in­de­ter­mi­na­do, no por azar, sino de manera prefijada, irrevocable.
A la salida del viejo estadio Her­nan­do Siles, decenas de hinchas de Bolívar se preguntaban si había llegado la hora del crepúsculo de su club. Había que encontrar a algún culpable, pero no era el mo­men­to. La protesta contra el di­ri­gen­te, que se había quedado al mando de la barca, cedía ante el sollozo de los jóvenes que musitaban pa­la­bras de bronca contra un equipo sin alma, que tras perder frente a Universitario había dejado escapar el último sal­vavidas en su tortuosa travesía. Bolívar había dejado partir el tren de la esperanza y ahora esperaba aquel domingo, en esa vieja estación de la vida, el tren del mi­la­gro. Esta posibilidad pasaba por una derrota de Always Ready o una victoria celeste frente a Uni­ver­sitario. Estos tres equipos se habían que­da­do rezagados en el llamado tor­neo de Primera A. Qué desdén de la vida, porque en la punta de la tabla se encontraba su rival de todos los tiempos: The Stron­gest, que junto a Municipal eran los mejores del mo­mento.
Al frente de la entidad se encontraba el dirigente Fernando Rivera Meru­via, a quien la historia posterior le entregó las satisfacciones de la excusa de culpas. Éste se había quedado solo, sin auxilio económico, sin el respaldo es­pe­ra­do. Los refuerzos llegaron tarde, la moral del equipo estaba por los suelos y el destino parecía haber bajado su guadaña mucho antes de aquella tarde. El equipo se había quedado sin su columna vertebral. Había dejado el fútbol su capitán Édgar Vargas, el cañonero tu­cu­ma­no Ramón Gui­ller­mo Santos había sido fichado por Li­to­ral, antes de dejar el fútbol y su principal em­ble­ma: Víctor Agustín Ugarte, que ha­bía llegado al equipo en 1947, su­pe­raba los 35 años, y empezaba a sentir las secuelas de las lesiones.
Entonces llegó el argentino Mattera, cuando los di­ri­gen­tes em­pezaron a ver nubarrones en el horizonte, pero era demasiado tar­de, además, el delantero se lesionó en su debut y antes que en refuerzo se convirtió en una carga.
Al arquero René Verduguez le ha­cían goles con facilidad, en la de­fen­sa se repartían errores y re­cri­mi­naciones el paraguayo Méndez Paiva y el cruceño Róger Wills. El que se esforzaba era Rivero, tanto es así, que para el equipo de la Operación retorno de 1965, sólo se quedó él junto a las contrataciones.
En algún momento, apareció como pilar del equipo el flaco delantero Condori, pero sus escasos aciertos sucumbieron ante la serie de errores de sus compañeros. El equipo sím­bolo del fútbol paceño se fue ca­yen­do poco a poco, jor­na­da tras jor­na­da. En 14 partidos dis­putados selló su pasaporte para el descenso y ello no sólo implicaba dejar de jugar los domingos, sino también mas­cu­llar la humillación de enfrentar en la próxima temporada a rivales sin jerarquía como Central Chuma, Gua­dalquivir, Mariscal Braun y Olym­pic. “A jugar los sába­dos”, de­cían con sorna los ati­gra­dos, quie­nes tuvieron que tragar en seco parte de sus afrentas, porque cons­tataron al año siguiente que Bolívar podía llevar los sábados más público al estadio que los equi­pos de la Primera A.
“En ese momento nos dimos cuenta que no había llegado el crepúsculo de Bolívar, sino que el cielo se había puesto más celeste que nunca a favor de Bolívar”, decía a manera de reflexión un par de años des­pués, Chichi Siles, el dirigente que junto con Mario Mercado, el Chino Noda y Guillermo Monje se pusieron la entidad al hombro. Hubo un in­ten­to más en una reunión de la Asociación de Fútbol de La Paz para eliminar ese año el descenso, pero los delegados de los clubes le bajaron el pulgar a Bolívar.

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