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martes, 16 de febrero de 2016

Chaparro: “Bolivia estará en el mejor Mundialito”

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Es extraño que alguien que no es un fanático del fútbol, que ve poco la Liga boliviana y que solo mire al Barcelona de vez en cuando (“porque es más que un club”, dice) se hubiera animado a encarar uno de los proyectos más ambiciosos del fútbol nacional: El Bolivia 2022. Pero, además, es mucho más llamativo que, preocupado por la pobre formación del fútbol nacional, hubiera gestionado y conseguido un cupo para llevar al equipo de Bolivia al Mundialito de Algarve, en Portugal, el más importante del planeta, en categorías menores. Su nombre es Jorge Chaparro, o Jordi, como le dicen, uno de los empresarios extranjeros que más éxitos ha logrado en nuestro medio.

¿Cómo consiguen poner a Bolivia en el Mundialto?
Fue una casualidad, de esas que uno dice que pasan porque estamos haciendo cosas novedosas. Cuando fuimos con Blooming a Barcelona para jugar con el Espanyol, resultó que el segundo de Erwin Sánchez, Bertani, tenía un amigo suyo que es Ricardo Godoy. Él fue su técnico y lo llamó para verlo. Se vieron, y Bertani le explicó todo lo que estamos haciendo en Bolivia, que era yo un loco y todo lo demás (sonríe). Godoy iba a ser técnico de Bolívar en su momento, pero por el fallecimiento del entonces presidente Mario Mercado (+) no se pudo. Pero le quedó Bolivia en la cabeza y cuando oyó de nuestro proyecto (Bolivia 2022), me dijo: “Preséntamelo para verlo, y si nos gusta es muy posible que los invitemos al Mundialito”.

¿Entonces les gustó?
Les encantó, fue entonces cuando me dijo que les quedaba una plaza para la categoría 2004 y que debía asegurarla, si es que quería. Hasta ese momento eran 37 los equipos inscritos y con Bolivia se alargó a 38. De ahí es de donde viene toda esta suerte.

¿Qué expectativas tiene?
Hace poco les decía a los periodistas en Cochabamba que estaba seguro de que iremos al Mundialito el 12 de marzo y que nos van a salir otras cosas, porque vamos a tener reuniones con gente de la FIFA, de Angola, de otros países y estoy seguro de que saldrá otro Mundialito, otro torneo de nivel que nos permite un roce.

¿Cuál es el objetivo?
Son dos, básicamente: uno, darnos a conocer, que sepan que existe un proyecto 2022, como el Catar 2022; y dos, montar y asegurar relaciones internacionales para que nos ayuden a seguir con este proyecto, porque si lo guardamos solo en Bolivia, no vamos a conseguir nada. Hoy, tenemos que participar en mundiales, que nos inviten a torneos en otros países como lo hace Catar. La FIFA nos ha preparado cuatro reuniones con organismos europeos y vamos a asistir a todas ellas. Estas son las dos funciones básicas de todo esto, darnos a conocer y que el proyecto esté en el mercado mundial para recibir ayuda.

Irán como selección de Bolivia, ¿tienen el aval de la FBF o de la ANF que ve las menores?
Tenemos la venia de la ANF (Asociación Nacional de Fútbol), ellos nos dieron el beneplácito a que fuera una convocatoria de selección y dentro de poco vamos a lograr el visto bueno de la FBF (Federación Boliviana de Fútbol), que ha cambiado de presidente (asumió el cochabambino Rolando López). Esto es un tema institucional porque en principio tuvimos temor de que no nos dejaran a los jugadores, pero hasta ahora todo el mundo está encantado.

En Santa Cruz se hizo un torneo de menores que terminó siendo un éxito, ¿se lo puede replicar en todo el país?
De hecho, ya hemos quedado en hacerlo, no solo en Santa Cruz, sino también en Cochabamba y nos acaban de dar su conformidad Tarija, Oruro, Potosí y Sucre. Con las otros asociaciones estamos viendo la relación y vamos a asistir a la asamblea nacional con el objetivo de cerrar con los nueve departamentos. El objetivo es organizar sub 7, sub 9 y sub 11, en todo el país. Se va a correr con todos los gastos de organización y de indumentaria para cada uno de los equipos que participen.

¿Estos torneos están ligados al proyecto Bolivia 2022?
Es que no tenemos ligas. Nosotros no podemos avanzar con 150 niños. Si paralelamente avanza la competición en cada uno de los departamentos, nunca tendremos combustible para el Bolivia 2022. Hoy tenemos 150 niños, pero no quiere decir que todos vayan a seguir, habrá jugadores que mejorarán, otros que lo dejarán, que se enfermarán y entonces tenemos que retroalimentar el proyecto. Organizándonos vamos a crear un semillero de gente preparada.

¿Se mantiene la idea de hacer un nacional con todos los campeones de las categorías?
Sí, y lo queremos hacer en noviembre, pero lo tiene que aprobar la ANF. Fue idea de ellos, yo les dije que sí, aunque también quieren extender a la categoría 20 años. En principio el proyecto está centrado en un nacional con 18 equipos en cada una de las categorías (campeón y subcampeón de cada departamento) sub 7, 9, 11, 13 y 15.

¿Y los de más arriba?
Esa es la idea, de un juvenil nacional, que es un poco más complicado, pero hay idea de proponerla y nosotros seríamos los patrocinadores y organizadores. Y después, en cuanto al sub 18 que organizamos paralelo a la Copa Cine Center, la idea es sacarla de este torneo y devolvérsela a las asociaciones porque es de ellos. Aquí también aparece la idea de hacer un nacional de esta categoría en una sola sede.

¿Cómo se ha sentido en el país Jordi Molá, el DT del Barcelona que está a cargo del proceso de selección de jugadores?
Está muy ilusionado, junto con todo su equipo. Evidentemente son conscientes del problema que se están encontrando a la hora de seleccionar a los jugadores, pero lo que más le preocupa, después de un trabajo de seis o siete meses, es la actitud sicológica, de los jugadores, más que la física, más que la deportiva.

¿Derrotismo pleno?
Sí, y es muy preocupante porque se da desde pequeño; son niños introvertidos muchos de ellos. Tienen la moral tan baja que si su equipo encaja un gol, se van abajo todos; es increíble. Esa es la parte que más van a trabajar en Santa Cruz porque para ellos los bolivianos tienen poca actitud de salir hacia delante, se hunden, se cierran y no hay manera.

¿Cómo está la selección?
Para conformar la selección sub 12 que irá a Portugal, se ha hecho un campamento en cada ciudad y luego los mejores son citados al sábado para un selectivo. Juegan entre sí y si hay un jugador que se destaca, como en este caso los tres chicos de Vallegrande, se les comunica oficialmente para comenzar todo el tema de papeleo.

¿Cuál es el plan para ellos?
Por la mañana van a entrenar y antes de ir al trabajo de la tarde van a pasar clases, e incluso estando en Portugal también van a tener clases para que no pierdan tanto el tema de los estudios porque es hasta el 28 de marzo que no irán a sus colegios. La preocupación no es solo por lo futbolístico, sino también por los estudios e incluso por lo medicinal.

¿Qué se ha hecho en esto último?
En realidad todo es una logística que no se puede creer, porque apenas lleguen los chicos se les hará una revisión médica, dental; vieras los dientes de muchos de ellos, desencajados, en clara muestra de la mala nutrición. Cuando llegaron les dije a todos: “Chicos, desde hoy se les acabaron los dulces de su casa”. Van a comer el menú deportivo, les guste o no les guste. Las más felices son las madres de todos.

¿Cuántos van al Mundialito?
En total van 12 niños y siete mayores, entre ellos los técnicos Danilo Eterovic y Jorge Perrotta, que han sido seleccionados por el propio Jordi Molá durante el tiempo de capacitación a entrenadores en el país. Ya tenemos las reservas de las habitaciones hechas, es todo un lío logístico; yo no pensé que nos hubiera complicado, hay que cumplir con todas las normas de indumentaria, los niños no pueden utilizar otra indumentaria que la oficial; en eso son muy exigentes.

¿Ha tenido inconvenientes con los padres de los chicos que han sido seleccionados?
Por suerte no, más allá de las preguntas de rigor sobre la protección de todos. Es importante destacar que van siete mayores para 12 chicos. El otro día me preguntaron: ¿Qué ropa le ponemos en sus bolsos para que lleven? Les dije que nada, que solo calzoncillos porque lo demás lo ponemos nosotros, toda la indumentaria, incluso los calzados. Desde aquí se van con el equipo de camisetas, pantalones y medias porque en Madrid ya tienen todo el equipo, chamarras, trajes de paseo, todo.

¿Qué le ha comentado Jordi Molá desde que está en Santa Cruz y trabajando en Bolivia?
Ellos están muy contentos y con deseos de no parar, les ha gustado el reto, más allá de que están demasiado sorprendidos de cómo puede ser que en el país entero no exista una sola cancha con buenas condiciones para trabajar en las divisiones menores. ¡Es impresionante! Pero bueno, ese aspecto no los ha detenido.

A propósito de sede, ¿para cuándo estará el Centro de Alto Rendimiento para el proyecto Bolivia 2022?
Se hará en Warnes, los terrenos ya están, pero van a ser privados y bajo un sistema de administración que estamos desarrollando y que pronto lo daremos a conocer. Hemos tocado muchas puertas, unas se abren y otras no.

¿No ha pensado incursionar en la dirigencia del fútbol liguero?
Jamás, ni idea, ni loco (se ríe). ¡No sabes la cantidad de clubes que me han llamado! Cómo crees que me voy a meter si veo a los presidentes de los clubes agobiados, urgidos casi siempre. Lo mío va con los chicos, ahí lo que quieran, y tengo mucha fe en que con el Bolivia 2022 dentro de poco vamos a comenzar a ver los progresos en nuestro fútbol.
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