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viernes, 14 de septiembre de 2018

La Verde de Bolivia y su ventaja competitiva en el futbol mundial

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En el fútbol sudamericano, una región con nueve trofeos de la Copa Mundial, Bolivia figura como uno de los países con mejor entrenamiento y sus jugadores destacan por su resistencia. Y aunque Bolivia solo ha estado en 3 mundiales (1930, 1950 y 1994), “La Verde”, como se conoce cariñosamente al equipo de fútbol boliviano, tiene grandes ventajas que muy pocos de sus rivales pueden igualar y estas constituyen un “beneficio de altura”.

El equipo nacional juega y entrena en la ciudad de La Paz, que, a una altitud de casi 12,000 pies (casi 3,700 metros) sobre el nivel del mar, es la ciudad capital más alta del mundo. Para quienes no están aclimatados a este tipo de alturas, cualquier tipo de actividad física se vuelve considerablemente más difícil cuando se realiza a esa altitud, especialmente el fútbol profesional. Como resultado, Bolivia es uno de los equipos más difíciles de vencer en casa en el fútbol mundial.

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El principal problema con la práctica de cualquier deporte a gran altura es el porcentaje de oxígeno disponible en el aire. Incluso en altitudes extremas, el aire siempre contendrá un nivel de oxígeno del 20.9%, pero la presión barométrica se reduce significativamente, causando disnea en individuos no aclimatados. El movimiento del balón de fútbol también es diferente ya que se moverá mucho más rápido y será mucho más pesado, reduciendo sus habilidades de rebote en el césped.

Esta combinación de factores hace que sea muy difícil incluso para los mejores equipos de fútbol, tener un buen desempeño cuando se juega en Bolivia, cuyo equipo nacional fue capaz de asegurar algunas victorias históricas en casa como la famosa victoria 6-1 en 2009 contra el equipo argentino de Lionel Messi, Javier Zanetti, Javier Mascherano y Carlos Tevez.

El arquero de la primera elección de Bolivia, Carlos Lampe, explicó cómo el equipo nacional boliviano aprovecha al máximo las ventajas que tienen al entrenar y disputar partidos en La Paz. "Tratamos de aplicar presión constante sobre nuestros oponentes, jugando lo más rápido posible para que se queden sin aliento", dijo Lampe. "Es realmente difícil para los porteros del equipo contrario acostumbrarse a la velocidad de la pelota, por lo que intentamos hacer muchos tiros desde la distancia".

Como ejemplo, una pelota pateada a 20 metros a nivel del mar desde la meta a unos 97 kilómetros por hora hasta una altura de 1.5 metros, perderá casi la mitad de su velocidad cuando llegue el portero. En La Paz, el mismo tiro pierde solo el 30% de su velocidad y se eleva a poco menos de 8 pies (2,4 metros), lo que hace que sea mucho más difícil de bloquear.

Sin embargo, es posible que los equipos visitantes se acostumbren a las condiciones de La Paz, aunque requiere un tiempo de preparación mucho más largo que el ofrecido a los futbolistas profesionales. El entrenamiento a gran altitud durante varios días (generalmente 10) puede aumentar la absorción máxima de oxígeno del cuerpo, así como sus niveles de glóbulos rojos y EPO (una hormona que promueve la producción de glóbulos rojos), reduciendo drásticamente los efectos negativos en estas condiciones.

También existe una discusión en curso sobre si los partidos de fútbol profesional deberían incluso permitirse en altitudes severas, teniendo en cuenta la gran ventaja del equipo local y los posibles riesgos para la salud de los jugadores no aclimatados. En 2007, después de que el equipo brasileño Flamengo jugara un partido continental contra el Real Potosí de Bolivia a una altitud de casi 13,500 pies (4,100 metros), los jugadores del equipo visitante tuvieron que recurrir a máscaras de oxígeno después del partido dado los efectos de la altura. Esto llevó a la Confederación Brasileña de Fútbol a presentar una queja oficial ante la FIFA, el máximo órgano de gobierno del fútbol, que impuso la prohibición de jugar partidos en ciudades con altitudes de ciudades como La Paz. Un año después, luego de la presión ejercida por el presidente de Bolivia, Evo Morales, la prohibición fue levantada.
Como vemos, jugar al fútbol a grandes alturas parece será una constante, y Bolivia seguirá aprovecharlo al máximo las ventajas de entrenar y disputar partidos a casi 4 mil metros a nivel del mar.

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