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miércoles, 2 de mayo de 2007

El fútbol y la gente, solidarios con Óscar

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oscarsachezLa solidaridad, puesta de manifiesto en toda su expresión ayer en Miraflores, con ribetes emotivos, fue el mejor homenaje que se le pudo brindar a Óscar Carmelo Sánchez, y que fue un mensaje para el zaguero de que, en momentos en que atraviesa por un difícil trance, no está solo y que tiene de su lado a sus amigos y a los miles de aficionados que se sumaron a una linda fiesta.


Sánchez, en agradecimiento a esas muestras de cariño, hizo el esfuerzo de jugar los 40 minutos del partido entre la Selección Nacional mundialista y el Tigre de oro, luciendo —a su turno— las dos camisetas, y rubricó su participación con un lindo gol, un notable disparo de derecha que mandó el balón al fondo del arco y que lo sufrió Carlos Leonel Trucco.


El objetivo del festival solidario era recaudar fondos para ayudar a Sánchez a cubrir los gastos del proceso de recuperación que afronta tras la extirpación de uno de sus riñones como consecuencia de un cáncer, y no sólo se logró ese fin, gracias a la cantidad de público que fue al estadio, sino que sirvió para volver a reunir, después de muchos años, a los futbolistas que en 1994 fueron al Mundial de Estados Unidos, y que hoy —13 años después— todavía son capaces de convocar a multitudes.


Sánchez no sabe aún si podrá volver al fútbol activo, lo cual es su mayor deseo, y aunque lo de ayer pareció una despedida, como la tuvieron muchos jugadores que ya se retiraron, él mostró, con la pelota en los pies y las ganas que tiene de vivir, que todavía no es el momento de decir adiós, más allá de que su futuro ya no dependa de su deseo, sino de lo que le depare su salud.


El festival organizado por Futbolistas Agremiados de Bolivia (Fabol), la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) y el club The Strongest valió la pena, y tuvo su momento más emotivo cuando Óscar Carmelo, luciendo la camiseta “atigrada”, le pegó a la pelota como todo un maestro e infló la red del arco de Trucco. El golazo hizo que todos sus amigos lo fueran a felicitar, entre ellos el presidente de la República, Evo Morales, quien se unió al evento mostrando un gran desprendimiento; y que el público le dedicara una ovación.
br /> El divertido cotejo entre los mundialistas y las glorias stronguistas terminó a favor de los primeros 2-1, con anotaciones de Erwin Sánchez y Carlos Fernando Borja, para quienes el tiempo pareciera que no transcurre.


Carlos Trucco, el más ovacionado de todos, hizo dos tapadas en el comienzo del partido como si fuera el arquero de la actual Selección, aunque antes de los 10 minutos tuvo la desgracia de lesionarse, y salió para dejar su lugar a Darío Rojas. Pero no iba a venir desde tan lejos, desde México, sólo para eso, y recuperó su puesto en la recta final del encuentro a fin de hacer nuevamente las delicias del público y también para sufrir el golazo de Sánchez.


Borja corrió por la banda derecha como en sus mejores tiempos; no se puede decir lo mismo de Rimba. Quinteros estuvo sereno en la zaga; en cambio, Sandy repartió como si el rival fuera Alemania. Algún “bombazo” de “Platiní” quemó las manos de Torrico, y Marco Etcheverry se dio el gusto de algún lujito, y casi se manda una personal como en el ‘93 contra Venezuela. Álvaro Peña y William Ramallo estuvieron presentes, pero lejos del gol; mientras Soruco e Iván Castillo —en representación de su hermano Ramiro— se dieron el gusto de ser parte de tan linda tarde.


No la pasó bien el Presidente, que dejó escapar unos cuantos balones y fue rechiflado, aunque un gran toque suyo, cuando se juntó con Etcheverry, causó zozobra en la zaga “atigrada”.


El “Tano” Fontana hizo recordar que desde que él se marchó, nunca más The Strongest tuvo un zaguero de su clase —con las disculpas de Sánchez—. Juan Carlos Trigo no perdió del todo la figura que lo hizo uno de los mejores laterales derechos del país, como tampoco pasaron desapercibidos Domingo Mareco, recio como siempre lo fue; Raúl Ruiz, Óscar Arce, Claudio Mir, Úber Acosta ni el recordado Luis Alberto Morales, que sigue, hoy en día, siendo puntero derecho, de esos que no abandonan la banda. Demetrio Angola se llevó la flor: el morenito, que aún juega en los Yungas, le hizo pasar calores al hoy DT de Bolívar.


Cuando Óscar Ortubé —que arbitró un partido después de 15 años o más— pitó el final, las 20 mil y pico personas que estaban en las tribunas le dedicaron una ovación a los actores del encuentro, y a más de uno se le pasó por la cabeza esas lindas tardes del ‘93, con el “Bo bo bo – li li li – via via via” incluido, que ayer volvió a retumbar en Miraflores, esta vez no por la Selección, ni por The Strongest ni por Bolívar. Fue por Óscar Sánchez.


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