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lunes, 20 de julio de 2015

Orosco, el árbitro y abogado capaz de echar a Messi

Ese hombre sentado al frente de su escritorio, sosteniendo el Código Penal Boliviano en su pequeño bufete de Jaihuayco y que viste un traje negro con vetas tornasoladas, es el mismo que se anima a decir que no le tiembla la mano para sacarle la tarjeta roja a Lionel Messi. No está loco. Sin duda, tiene la autoridad suficiente como para hacerlo.

Sonríe de lado mientras recuerda cuán ansioso comenzó su carrera en 1999, cuando con 18 años creía que se llevaba el mundo por delante y no habían matices ante sus ojos. Todo era blanco o negro. O mejor dicho, “rojo o amarillo”. Así de tajante, así de arbitrario.

Dieciséis años después, algo ha cambiado. La experiencia ha hecho que su visión se flexibilice un poco, aunque el rigor sigue presente en su vida.

Ese hombre se llama Raúl Orosco, es árbitro reconocido por la FIFA y fue el único boliviano que estuvo en la Copa América Chile 2015, hecho que se transformó en memoria hace apenas un mes y que, éste cochabambino, reconoce como “algo especial” en su trayectoria.

“Ese día sentimos que debíamos estar atentos a esos jugadores (Messi y James). Si hubiera algún enfrentamiento entre ellos, como son dos estrellas, el conflicto trascendería a las hinchadas”, recuerda Raúl, con relación al partido en el que actuó como cuarto árbitro entre Argentina y Colombia.

Tiene 36 años, es papá de una niña de 8 meses llamada Brianna y dice ser muy buen cocinero. “Me sale bien el lapping”, asegura.



P: ¿Cuán difícil es luchar contra el prejuicio que se genera en torno al arbitraje?

R: Cuando cometes un error y perjudicaste a un equipo con una decisión de segundos, es irreparable. Estás en el ojo de la tormenta y no sabes qué hacer. Nos ponemos en la situación del jugador porque somos humanos. No podemos rectificarnos en una equivocación cometida y decir “discúlpame”. Muchos se acercan y nos dicen “trabajamos toda la semana y con una decisión tiraste el partido”. Antes de ver las imágenes, por ahí todavía mantienes tu postura. Hasta ese momento, uno dice “mira, tranquilo, que yo soy el que manda”. Al día siguiente ves las imágenes y de repente se ratifica lo que expresaron. Para uno es duro. A veces no quieres ni volver a entrenar, pero te preparas en la semana y sales. Es muy difícil.



P: Así como existe el aspecto negativo de su profesión, sin duda, su participación en la Copa América ha sido un sueño. Tuvo a Messi de un lado y a James del otro ¿Cómo lo asumió?

R: Fue una experiencia linda. Una segunda Copa. Si vamos a ver personajes, estuve en ese partido de cuarto arbitro. Uno lo siente como una situación normal. Para nosotros, en la cancha no hay personajes con trayectoria grande o ídolos. Messi es considerado el mejor del planeta, nadie lo discute.



P: Pero el árbitro también es humano y admira.

R: Obvio, tenemos un respeto único. Ante un jugador como Messi, uno se pregunta cuál es su misión. Son jugadores estrella, se sienten intocables en la cancha. Ese día (Argentina-Colombia), en el equipo arbitral sentimos que debíamos estar atentos a esos jugadores. Si hay algún enfrentamiento entre ellos, como son dos estrellas, trascendería a las hinchadas.



P: Ha dicho que todos son iguales en la cancha ¿Está seguro de que no es dificil expulsar a esos cracks?

R: Si estuviera dirigiendo a un jugador como Messi, no me temblaría la mano para mostrarle la roja (risa) si comete una sanción que la amerite. Es uno más en la cancha y no tiene ningún privilegio.



P: ¿Cómo recuerda que era su actitud cuando comenzó?

R: Es gracioso. Al principio uno cree que es roja o amarilla. Ahí se vienen adversidades porque no estás actuando de acuerdo a la realidad. Debes adecuarte a la situación del partido y tener un equilibrio emocional.



P: ¿Es distinto el comportamiento del futbolista boliviano con relación al extranjero?

R: Es indisciplinado. Sucede que cuando estás haciendo la marca del 9-15 con spray, te la borran. El jugador de afuera es respetuoso. Aunque tengo una anécdota de la Copa: en un partido en el que estuve de cuarto árbitro, un colega hizo la marquita y Neymar la borró. Se ganó la amarilla.



P: ¿Cómo se da su llegada hasta la Epi Sud, donde tiene su oficina de abogados?

R: Teníamos algunos casos aquí y en eso de venir e ir, nos instalamos junto a mi familia (padre y hermanos de su esposa). Habíamos empezado en la avenida (Panamericana). De hecho, aún tenemos otra oficina por el ingreso.



P: Sus colegas deben conocerlo muy bien.

R: No creas. No soy una persona que se jacte por lo que hace. Trabajo de una forma discreta. Mantengo siempre la humildad y el perfil bajo.



P: El sueño del futbolista es jugar un Mundial ¿A qué aspira un juez?

R: Estuve en el proceso de ir a la Copa Brasil 2014. No se me dio. Por ahí me faltaron más partidos afuera. Tenía que sumar eliminatorias. Estoy a la par de cualquier otro sudamericano y del mundo ¿Por qué no? Puedo hacer realidad el sueño. Dios quiera que tenga la posibilidad de dirigir este año una eliminatoria y, a partir de ahí, empezar el proceso para al 2018.



P: ¿Cómo es Raúl, a secas?

R: En el arbitraje soy fuerte, pero con mi familia soy el tipo más tranquilo del mundo. Creo no ser grosero ni autoritario. Me gusta consensuar todo con mi esposa. Dios me bendijo mucho.

WhatsApp, lapping y un equipo

unido que defiende derechos

Tras conocer que habían castigado al árbitro paraguayo Carlos Amarilla por supuesto favorecimiento a Boca en el cotejo que disputó el equipo argentino frente al Corinthians (Copa Libertadores 2013), Raúl Orosco y sus colegas sudamericanos decidieron pronunciarse para apoyar a su compañero y exigir una pronta investigación.

En esos días, la Copa América Chile 2015 estaba en su auge y los jueces que se encontraban en suelo trasandino decidieron establecer alguna determinación inmediata.

“Dieron aquella noticia ingrata para la familia arbitral sudamericana. Dijeron que hasta en el arbitraje existe corrupción. Nosotros reaccionamos como grupo para manifestar nuestro repudio. Ellos habían sacado una resolución suspendiendo a colegas como Amarilla”, recuerda el juez boliviano.



GRUPO DE WHATSAPP  Como sucede en cualquier ámbito (familiar, profesional o universitario), los árbitros sudamericanos también tienen un grupo de WhatsApp en el que interactúan a diario y se ponen de acuerdo ante cualquier eventualidad.

“Proponemos ideas y damos nuestras opiniones. Eso nos ayuda mucho para sacar resoluciones y pronunciarnos”, relata.

Sus mejores aliados durante eventos internacionales son sus pares mexicanos, sobre quienes advierte una similitud de cultura, lo que no acontece con jueces de Chile o Brasil.

“Tenemos más afinidad con los mexicanos. A cualquier torneo que voy, veo que siempre buscan al boliviano. No se relacionan mucho con otros”, resalta.

Roberto García, por ejemplo, es uno de sus amigos en el fútbol.



BUENA MANO EN LA COCINA Raúl asegura que tiene imaginación y habilidad para preparar platos nacionales, aunque el lapping es su preferido. “Hasta me gusta prepararlo”, sonríe.

“Soy muy bueno en la cocina”, garantiza el cochabambino, sacando cara por la tradición gastronómica del valle.

En sus tiempos libres aprovecha para ir al campo y compartir con su familia.

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