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lunes, 5 de septiembre de 2016

Con premisas básicas, Bolivia se construye


La selección boliviana de fútbol ha mostrado en los últimos años distintas versiones y entrenadores con estilos muy variados, aunque nunca terminó de cumplir sus propias promesas. Desde aquel conjunto equilibrado de Quinteros, pasando por otro más prudente de Azkargorta y recordando la indescifrable experiencia de Baldivieso, hoy aparece en discusión el equipo de Hoyos.

Sin afán de molestar a nadie ni asumir roles que no nos pertenecen (por ahora) jugaremos el primer partido, el imaginado como seguramente lo estarán haciendo Guillermo Hoyos, DT de la Selección boliviana y Juan Antonio Pizzi de la roja chilena.

Se puede jugar con diferentes planteamientos tácticos, podemos salir a atacar, a proponer, a construir que es lo más difícil, para jugar de esta manera hay que evaluar el riesgo a correr, para jugar con este planteamiento hace falta un equipo consolidado, como una orquesta; que sepa dominar situaciones, todas, o casi las que se presentan cuando perdemos la pelota en ataque y nuestra defensa está en medio campo un equipo que maneje velozmente las transiciones ataque/defensa y viceversa, etc. etc. Pero es difícil que puedan llevar a cabo esa idea equipos que están en permanente formación como la Selección boliviana.

También podemos, sin colgarnos del travesaño, entrar a contra atacar esperando al rival desde una posición defensiva. Lo que no se puede, no se debe, es resignarse totalmente a no atacar. Y también dependemos del rival. Si el rival percibe que no queremos atacar sino solo defender, seguramente se convertirá en un león que nos comerá el hígado, lanzado con toda la furia al ataque.

La Selección Chilena, sino es la mejor del momento, es una de las tres mejores del orbe.

Bolivia tendrá problemas si no ocupa adecuadamente las bandas, espacios por donde Chile transita con mucha comodidad y velocidad.

La selección chilena de Pizzi llega de la mano de una derrota, una caída frente a Paraguay en Asunción, en un partido con trámites que dejan señales positivas, perdió sólo porque le faltó contundencia, la que ojalá no aparezca cuando el martes juegue contra nuestra selección, cómo ocurrió en la Copa Centenario: le hizo cuatro a Panamá, siete a México y dos en once minutos a Colombia.

Pero resulta que por una feliz coincidencia, el equipo que juegue el martes contra Bolivia no tendrá toda de la columna vertebral defensiva, por diferentes circunstancias: El arquero y capitán; Claudio Bravo, los dos zagueros centrales; Gonzalo Jara, Gary Medel y el mediocampista Marcelo Díaz.

¿Cómo juega Chile cuando tiene el equipo completo? Cuando Chile tiene la pelota, abre siempre la cancha y verdaderamente juegan los once: Bravo se toma un tiempo para decidir el pase y lo hace con precisión. Cuando debe recuperarla, asfixian para robar. Lo llamativo es que presionan casi todo el partido; no sufren el típico bajón de intensidad.

Naturalmente juega sin enganche, sin el clásico conductor. El armador lo tiene en el inicio de juego: Marcelo Díaz, cerca de él, dos verdaderos volantes mixtos: Aranguiz y Vidal de permanentes apariciones por sorpresa. El lateral izquierdo Mena, sube permanentemente para juntarse con Beausejour. Mauricio Isla, de dinámica ideal en este equipo, y el encarador Alexis Sánchez, ambos cubren la banda derecha; Sánchez, de gran lectura, habilidad, freno y arranque, juega de la derecha hacia el medio. Y adelante Vargas, un jugador de gran movilidad, llega bien con los dos perfiles por arriba y abajo. “Ojo” este equipo no va estar completo el martes contra la selección boliviana. Ese día podremos constatar si con otros jugadores tiene el mismo funcionamiento.

Chile podría tener algún problema, o muchos, contra Bolivia si pierde la pelota en el medio o en ataque, y tiene a los dos laterales adelantados. Chile es un equipo muy difícil por la intensidad con la que juega. Para ganarle a Chile hay que hacer un excelente partido.

Hay un aspecto que define a un equipo es la inteligencia. Inteligencia para interpretar momentos, la toma de decisiones, la lectura del desarrollo para prevenir y anticipar el caso. Todos, incluidos los 11 jugadores que enfrentarán a Chile el martes, sabemos que el rival se nos vendrá encima, desde el inicio del partido, porque, además, tiene el recuerdo de lo que ocurrió en la Copa Centenario.

Esta lectura nos dice que si jugamos con dos líneas, defensa y mediocampo, en menos de 15 metros. Que basculen horizontal y verticalmente en función a la velocidad del balón, con mucha INTENSIDAD TÁCTICA (lectura del juego), defender con personalidad, con un mediocampista ofensivo de buen manejo de los tiempos y buena toma de decisiones, además de un delantero rápido, podemos generar situaciones de gol, no muchas, pero no podemos fallar a la hora de definir. La verdadera táctica es la capacidad del jugador para tomar decisiones durante el juego.

Un último acápite para todos los exitistas y resultadistas que quieren ganar antes de trabajar y jugar. Cuando el equipo está en una etapa de cambio, como nuestra Selección, y en este proceso le toca perder partidos, todos (hinchas, periodistas, dirigentes, etc.) jugamos un papel fundamental. A veces en contra porque en vez de apoyar con críticas constructivas, criticamos agriamente intentando destruir, lo que hace que los entrenadores y jugadores estén más tensos y tomen decisiones equivocadas o bajen su rendimiento habitual. Cuando todos apoyamos, nos hacemos tan importantes como el mejor jugador, porque recibir apoyo conmueve y compromete más todavía. Por eso el jugador, juega sin presiones extras, más allá de representar a tanta gente responsablemente y dando el máximo de su capacidad. En cambio cuando las cosas salen bien, todos somos positivos, todos tenemos buena actitud.

En el fútbol es clave el tiempo de trabajo. El entrenador acaba de llegar, hizo muy pocas prácticas con el plantel completo y es por eso que los hinchas tendrán que tener paciencia y apoyar. Hoyos nos hizo recuperar la fe en nuestro fútbol. Y ha refutado ciertos preconceptos, cómo que jugar con jugadores experimentados es una idea platónica, que sólo puede ser ejecutada por jugadores memorables. Los jugadores de la Selección Boliviana ya no son los mismos que hace dos meses atrás. Han elevado su autoestima y confían en lo que pueden hacer. Esa es la influencia del DT.

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